Descripción
En el mundo de los cristales, la presentación y la intención lo son todo. Te presentamos el cuenco de selenita con base, una evolución elegante del clásico bol de carga. Al añadir un pie o pedestal, esta pieza se transforma: ya no es solo un contenedor, es un cáliz de luz.
Esta elevación no es solo estética; simbólicamente, al levantar tus piedras de la superficie de la mesa, las estás colocando en un altar propio, dándoles el protagonismo y el respeto que merecen.
Una copa de purificación y recarga
La función principal de la Selenita se mantiene intacta y potente: es el mineral purificador por excelencia.
Limpieza continua: Coloca tus rodados, tus amuletos o tus joyas dentro de la copa. La selenita absorberá cualquier densidad o energía estática acumulada durante el día.
Carga elevada: Al igual que un cargador inalámbrico, la Selenita restaura la vibración natural de tus piedras. Al estar en un cuenco con base, la luz puede fluir alrededor de la copa, creando un vórtice de energía limpia que mantiene tus herramientas mágicas siempre a punto.
La pieza central de tu altar
Gracias a su diseño con pie, este cuenco tiene una presencia escénica única.
Protagonismo visual: Es perfecto para ser el punto focal de tu altar o mesa de noche. Su altura le da jerarquía sobre otras piedras planas.
Recipiente de ofrendas: Su forma de copa lo hace ideal para contener ofrendas secas (como flores, laurel o peticiones escritas en papel) que quieras purificar o elevar espiritualmente.
Luz que flota
La magia de este diseño reside en su interacción con la luz. Si colocas una vela pequeña cerca (¡con cuidado!) o lo sitúas donde le dé la luz de la luna, el cuenco parece brillar desde dentro, y gracias a la base, da la sensación de que la luz está flotando. Aporta una sensación de ligereza y conexión celestial a cualquier habitación.
Recomendaciones para el cuidado de la selenita: Al igual que todas las piezas de selenita genuina, este cuenco es soluble en agua. Para limpiarlo física y energéticamente, basta con pasarle un paño suave y seco o exponerlo brevemente al humo de palo santo o incienso.
Dale altura y elegancia a tu práctica espiritual. Con el cuenco de selenita con base, tus cristales descansan en un trono de luz.
